
Internet ha sido posiblemente el invento más revolucionario de las últimas décadas y claro, todos los sectores han tenido que reinventarse para adaptarse a sus múltiples posibilidades, entre ellos el de la música. De esta manera nos hemos plantado en el siglo XXI con una situación completamente opuesta a la del pasado donde el negocio no está ya en la venta de discos en formato físico sino en el digital, además de en el merchandising y ante todo, en la música en directo. Un cambio de roles en toda regla. Ahora son los conciertos de los artistas los que dan de comer a la industria. Y la industria no es tonta. Unos pocos años de experiencia, concentración de grupos repartidos por poblaciones estudiadas y los festivales de música se convierten en el auténtico y más rentable negocio de todos.

El FIB fue poco a poco creciendo convirtiéndose no solo en el festival de referencia en España sino también de Europa (más la mitad del público asistente suele ser de fuera de nuestras fronteras). Sin embargo 2006 supuso un punto de inflexión. Las entradas para aquella edición se agotaron en un tiempo record y todo ello por una simple razón.

Por supuesto que son un buen grupo, pero no lo suficiente como para ser uno de los principales reclamos de un festival de la entidad del de Benicassim. Pero es ahí donde está el problema. La organización del festival ha decidido que precisamente ese principal reclamo va a estar monopolizado por artistas del denominado mainstream indie (reflejado muy claramente el pasado año con Franz Ferdinand, The Killers y los mencionados Kings of Leon como cabezas de cartel). Algo defendible y que no me parece del todo mal, pero que debería ser compensado por otro lado y desde luego justificado con la participación de otro tipo de bandas en el escenario.
Por si no fuera poco, la empresa organizadora del festival ha sido adquirida en su totalidad por el promotor irlandés Vince Power, un magnate del sector que sin duda acentuará el ya de por si marcado carácter británico del festival y que confirmará e incluso agravará la situación que venimos analizando, robándole definitivamente la poca magia (hablamos de oferta musical) que queda del FIB. Y es que no hay más que ver los que por ahora son los cabezas de cartel de este año: The Prodigy y Kasabian. Grupos con el tirón mediático preciso para alcanzar el tan ansiado sold out pero que desde el punto de vista estrictamente musical deberían de estar en la siguiente línea del cartel.
Todo esto ha provocado que el foco de atención de los grandes festivales nacionales se haya desplazado de Benicassim hasta Barcelona. Y es que es allí donde se celebra anualmente el Primavera Sound. Un festival también con recorrido, que a diferencia del FIB, ha sabido crecer manteniendo su esencia y apostando siempre por la calidad en su programación. El Primavera no goza de los factores playa y verano con los que cuenta el FIB (ese plus mediante el cual siempre se ha diferenciado del resto) pero sí con algo que ya se ha convertido en un clásico del festival: apostar por artistas emergentes que pasados 1 o 2 años están en boca de todo el mundo y encabezan festivales. Y el ejemplo más claro es el de Vampire Weekend, hoy día la banda de moda, que acudió al festival barcelonés en 2008 con su primer disco recién publicado. Dos años después serán precisamente cabeza de cartel del FIB 2010. Otro caso similar es el de MGMT, presentes también en aquella edición de 2008 y que a partir de ahí nadie en el planeta dejó de bailar los hits que fueron “Kids” o “Time to pretend”. Resulta que al igual que Vampire Weekend han sacado nuevo album en 2010. Así que no me extrañaría nada que su nombre acabara también en el cartel del FIB de este verano.
Sin embargo, la grandeza del Primavera Sound no queda ahí. Es decir, no solo se adelantan a la moda musical, sino que también traen verdaderos cabezas de cartel sin dejar de cuidar el resto de bandas del mismo, despojándose de prejuicios tontos y compatibilizando promesas jóvenes con artistas asentados y bandas de medio recorrido siempre con algo que aportar. Un cartel cuidado, ecléctico y elaborado que no cae en lo previsible. Y es que el Primavera Sound 2010 tiene posiblemente el mejor elenco de artistas de toda su historia: desde el retorno tras su separación de bandas imprescindibles del rock alternativo como son Pixies, Pavement o Sunny Day Real State, hasta la siempre recurrente presencia de clásicos como Pet Shop Boys, la genialidad de Wilco, el mito y la rabia de The Fall o los influyentes The Charlatans, como cabezas de cartel.
Pero es que lo mejor viene ahora, con los grupos noveles de los que hablábamos anteriormente, representados en esta edición por bandas tan interesantes como The XX, Surfer Blood, The Drums, Cold Cave, Matt & Kim, Nena Grizol, Dum Dum Girls, The Big Pink, Florence + The Machine, Harlem, Grizzly Bear y un largísimo etcétera. Por otro lado, formaciones asentadas y con discos a sus espaldas que ya hacen de este festival algo completamente irresistible: The New Pornographers, Spoon, Los Campesinos!, CocoRosie, The Wave Pictures, Built to Spill o Broken Social Scene. Y sin olvidarnos de la representación nacional, cada año con mayor protagonismo en el festival: Half Foot Outside (en lo que será su despedida de los escenarios), McEnroe, Bigott, Wild Honey, Standstill, Biscuit, Cohete o Delorean, nuestro grupo más internacional.
Creo que son razones más que suficientes para considerar de manera definitiva al Primavera Sound como el festival de música de referencia en España. El FIB seguirá haciendo sold outs año tras año, pero ya sabéis que a partir de ahora la buena música en directo se escucha en Primavera y en Barcelona.
Por otra parte confirmaciones (también conocidas tras escribir el presente artículo) como las de Brendan Benson, Charlotte Gainsbourg, Ash o Julian Casablancas creo que son más que intersantes, pero sigue sin parecerme suficiente.