Hace como dos semanas decubrí un
blog muy interesante. El autor es un tipo que se hace llamar "The Jau One", que además es Dj y que tiene un
MySpace, también muy jugoso. El caso es que leyendo entre sus post antiguos, me topé con
uno de lo más sugestivo. En él hablaba de los hypes musicales, un tema que yo siempre he querido abordar y analizar en este espacio, pero que por una razón o por otra, no ha podido ser. Hasta hoy, ya que ese artículo va a servir de base para el mío.

Comienza con la definición de
"hype", que a continuación transcribo:
"Se le llama Hype (del inglés hyperbole) a un producto mediático, como una banda musical, una película o un artista, el cual ha tenido una sobre-cobertura por parte de la prensa o una excesiva publicidad, obteniendo de esta manera una popularidad altísima independiente de la calidad del producto. En términos de moda un hype es el producto que aspira a tener cualquier empresa, el hecho de crear tendencia generando la necesidad en los clientes."Continua explicando como este término se ha asociado de manera inevitable a la publicación
NME. Tesis yo creo compartida por todos. En lo que nos distanciamos algo más es en los orígenes. Él sostiene que todo comenzó con bandas como Arcade Fire y de manera definitiva con el éxito masivo de los Arctic Monkeys. Cierto es que ambos grupos fueran en su día objeto de veneración por el semanario británico y que gran culpa de la fuerza y afinazamiento del término es suya, sin embargo yo creo que tenemos que remontarnos algunos años atras. En concreto al 2002.

O mejor, al 2001.
The Strokes son la nueva esperanza del rock, la banda más
cool del planeta y para colmo han resucitado las guitarras y sonidos garajeros, ocultados en los 90 por los sintetizadores o la melodía más pop (en cualquier caso mi teoría es que todos estos
hypes son mas pop que otra cosa, pero eso es otra historia). Paralelamente desde Suecia y Detroit surgen también
The Hives y
The White Stripes respectivamente. Dos formaciones que junto a los neoyorquinos son declarados por la prensa mundial como los elegidos para salvar al rock.
Pero, un momento, ¿ningún representante inglés en tan suculenta y privilegiada misión? El orgullo británico se vio menoscabado como nunca, y es entonces, cuando nuestros amigos de la New Musical Express comienzan la búsqueda. Y ahora sí, en 2002, dos amigos de Londres,
Pete Doherty y Carl Barat, ven como su grupo,
The Libertines son la tan ansiada esperanza inglesa, ocupando por supuesto la portada de la revista.

Su aclamado y excelente debut,
"Up the bracket" consigue levantar los ánimos en las Islas, algo que propicia la creación de un nuevo estilo musical: el post-punk (no el que apareció en los 80 claro), el new-rock o todo tipo de combinaciones para que un periodista se sienta importante. A partir de ahí, cada vez que nace una nueva banda de guitarras con aire despreocupado y pose de estrella, la NME ya se encarga de anunciarla en su portada, como
the next big thing. De esta manera, da igual que el disco sea
"innovador o rematadamento malo", ese grupo es ya un
hype.
A lo que hemos llegado con esto, es que muchas veces prejuzguemos y exijamos a toda esta hornada de artistas, más de lo que deberíamos cuando su única inténción es divertirnos con una propuesta bailable o elaborada, pero sin pretensión de inventar nada nuevo o pasar a la historia de la música. Por ello, es preciso deshacerse de esos
"prejuicios estético-musicales" y hacer caso a nuestros oidos y no a las páginas de la NME.
Para acabar: a pesar de que haya parecido lo contrario, la
NME me parece una publicación atractica y comprendo que
la pasta es la pasta. Además prefiero su caracter sensacionalista antes que el snobismo de la
Rockdelux. De no ser por la NME, no hubiera conocido de primera mano a
Bloc Party o
The View o los más recientes
The Ting Tings, Courteeners (cuyo video de su primer single
"What took you so long?" podéis visionar abajo) o
Cajun Dance Party. Así que, que menos que un agradecimiento desde estas líneas.